Music without Barriers: an Integrated Experience from Lombardy

The SONG program in Milan, Italy (with its expressive acronym, designating Sistema Orchestre e cori / Nuclei Giovanili e infantile) began in 2011, and focuses on welcoming children with special needs into its core aims of integration through ensemble music education.

SONG is spearheaded by the Italian Sistema-inspired initiative in Milan—the large, industrial northern city best known for fashion, the San Siro stadium, and La Scala Opera House.  Milan is historically a city of progressive and egalitarian citizens; in this context, the Pasquinelli Foundation has emerged as a supportive and attentive partner and supporter of El Sistema here.

“Bringing music where there is none,” the main mission of SONG, reaches into the dynamic silence of many physical conditions, wherein—in the words of Jhonny Gómez, co-founder of El Sistema’s Educación Especial in Venezuela – “the soul knows no disability.”

The “Manos Blancas” initiative came to the fore in Milan several years ago; this openly philanthropic enterprise benefits from the presence of another major institution in the city, the Mariani Foundation for Child Neurology, allied with the National Neurologic Institute C. Besta in the care of developmental disorders.

Many of us are familiar by now with the touching movements of little hands clad in white gloves, synchronized with the voices of their singing companions and expressively alluding to their verbal meanings. What is less well known is the complex background of such endeavors, which SONG came to know and partly overcome through years of trial and error. The Italian school system is remarkably progressive in its approach to special needs, addressing them not separately but within the regular classroom. But we have learned, to our surprise, that there are ideological feuds regarding the various approaches to dealing with deafness, and some practitioners of the signed language (which, we were startled to discover, is not universal, but specific to each language) have criticized the white hands methodology for not being literal enough. We feel that the relation between gesture and sign is akin to that between poetry and prose, or dance and movement; still, our collaboration with the deaf community has had to be sidelined for the time being.

However, we are happy to have a demanding but uniquely rewarding collaboration with the only “special school” in Milan, the Paolo & Larissa Pini Comprehensive Institute, dedicated to the most severe conditions.  Through this partnership, we have created the  “Musica Senza Barriere” project, wherein the severely challenged children at this special school are assigned “tutors,” children from a nearby junior high school who have been identified by their teachers as needing extra attention.  These children benefit from the discovery that they can, in turn, help others who are more intensely in need than they are. The accompanying video is a powerful expression of the joy experienced on all sides in this endeavor.  The joy of the kids, the involvement of parents, the dedication of instructors, the patience of music directors—all make it clear that no effort is too strenuous when results can be so heartening.

A scientific collaboration with the Psychology Department of the Catholic University is underway to study the more measurable effects of these interventions, while observational evidence already points to enduring success.  Recently, the children made their first excursion outside the school setting, thanks to a special grant by BPER bank that enables dditional assistance and transportation.  In the great hall of the university, they sang at the closing of a national conference on education. “We have hands to play, we have hands to create, to work, to dream, to write, to sing, to lead… but we want hands to touch the sky with our fingers.”  The non-speaking children and young adults had tears in their eyes as they sang. And—though we had thought we already knew all about this—so did we.

Check out the following video about the SONG senza barriere program:

Author: Maria Majno, Founder and President of SONG, Sistema Lombardia, Italy

Date: 28 May 2019


Música sin barreras: Una experiencia integrada desde Lombardía

Por Maria Majno, Fundadora y Presidente de SONG, Sistema Lombardía, Italia

El programa de SONG en Milán, Italia (con su acrónimo expresivo, significando “Sistema Orchestre e cori / Nuclei Giovanili e infantili”) empezó en el 2011, y se enfoca en acoger niños con necesidades especiales, con el objetivo central de integración a través de la educación musical en ensamble.

SONG está encabezado por la iniciativa italiana de El Sistema en Milán—la gran ciudad industrial norteña mejor conocida por la moda, el estadio de San Siro, y el Teatro alla Scala. Milán es históricamente una ciudad de ciudadanos progresivos e igualitarios; en este contexto, la Fundación Pasquinelli ha emergido como un aliado alentador y atento de El Sistema aquí.

“Llevar música donde no hay” es la misión principal de SONG, y hace referencia al silencio dinámico de muchas condiciones físicas, donde—en las palabras de Jhonny Gómez, co-fundador del Programa de Educación Especial de El Sistema en Venezuela—“el alma no conoce la discapacidad.”

La iniciativa de “Manos Blancas” pasó a primer plano en Milán hace unos años; esta iniciativa abiertamente filantrópica se beneficia de la presencia de otra gran institución en la ciudad, la Fundación Mariani para la Neurología Infantil, aliada con el Instituto Neurológico Nacional C. Besta en el cuidado de trastornos de desarrollo.

Muchos de nosotros ya conocemos los movimientos conmovedores de pequeñas manos cubiertas por guantes blancos, sincronizados con las voces de sus compañeros cantantes y aludiendo expresivamente a sus significados verbales. Lo que menos conoce la gente es el trasfondo complejo de tales iniciativas, que SONG conoció y en parte superó durante años de prueba y error. El sistema educativo italiano es sorprendentemente progresivo en su estrategia con las necesidades especiales, enfrentándolas no separadamente sino dentro del aula con los demás estudiantes. Pero hemos aprendido, con sorpresa, que hay pleitos ideológicos con relación a las varias estrategias para trabajar con las personas sordas, y algunos practicantes del lenguaje de señas (que no es universal, sino específico a cada idioma) han criticado la metodología de manos blancas por no ser suficientemente literal. Sentimos que la relación entre el gesto y la seña es como aquella entre la poesía y la prosa, o la danza y el movimiento; de todas formas, tuvimos que poner nuestra colaboración con la comunidad sorda a un lado por el momento.

Sin embargo, estamos felices de tener una colaboración exigente pero gratificante con el único “colegio especial” en Milán, el Instituto Integrado Paolo & Larissa Pini, dedicado a las condiciones más severas. A través de esta alianza, hemos creado el proyecto “Musica Senza Barriere,” donde los niños con dificultades severas en este colegio especial reciben “tutores,” niños de una escuela secundaria cercana identificados por sus profesores por su necesidad de atención extra. Estos niños se benefician del descubrimiento que ellos también pueden ayudar a los que tienen necesidades más intensas que las suyas. El video acompañante es una expresión poderosa de la alegría experimentada por todos involucrados en esta iniciativa. La alegría de los chicos, el compromiso de los padres, la dedicación de los profesores, la paciencia de los directores musicales—todos hacen claridad que ningún esfuerzo es demasiado extenuante cuando los resultados pueden ser tan alentadores.

Una colaboración científica con el Departamento de Psicología de la Universidad Católica está en proceso para estudiar los efectos más medibles de estas intervenciones, mientras la evidencia observacional ya indica un éxito duradero. Recientemente, los niños salieron a su primera excursión fuera del contexto del colegio, gracias a una beca especial del banco BPER que permite asistencia y transporte adicional. En la gran sala de la universidad, cantaron en el cierre de una conferencia nacional sobre la educación. “Tenemos manos para tocar, tenemos manos para crear, para trabajar, soñar, escribir, cantar, dirigir… pero queremos manos para tocar el cielo con nuestros dedos.” Los niños y jóvenes mudos tenían lágrimas en los ojos mientras cantaban. Y—aunque pensamos ya haber entendido todo—nosotros también.

Mira el video arriba sobre el programa Senza Barriere de SONG!

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