Around the Sistema World with Hannah, Part Six: Philippines

Each Saturday, nearly one hundred young people from all corners of the Philippines come together for a day of music-making with the Orchestra for Filipino Youth (OFY) at the Rockwell Business Center in Metro Manila. Even though some students have to catch early morning boats in order to get there—as early as 5 o’clock sometimes—the musicians are prepared and attentive come the downbeat at 10.

While one musician is assisting a younger peer with a difficult flute line, three more across the large ensemble room rehearse a tricky violin passage. Students trickle in, a few at a time—some as early as two hours before the official rehearsal—eventually filling the entire floor with a cacophony of sound. From Shostakovich to Verdi to Filipino pop songs, melodies ring throughout every corridor and hall of the fifth floor. Group lessons, sectionals, music theory, lunch, and of course, orchestra, span the rest of the eight-hour day, before students begin their long journeys home.

Ang Misyon, a Sistema-inspired program now in its seventh year, is rapidly expanding. Numbers of young musicians in the program are increasing, and an apprentice orchestra has been developed for younger students as a pipeline to the OFY. Many of these changes and developments have been implemented by artistic director Joshua dos Santos, who has been with the program for nearly a year.  Joshua, a Portuguese-Venezuelan conductor and disciple of Maestro José Antonio Abreu, is himself a graduate of El Sistema Venezuela. One of the most versatile conductors of his generation, Joshua has worked in collaboration with maestros around the world.

Since his arrival, Joshua has encouraged the ensemble to push their limits – programming pieces like Shostakovich’s 12th Symphony.  In fact, the OFY will be the first ensemble in the Philippines to play the symphony.  Performance opportunities for the ensemble are also rapidly increasing.  This fall, the entire orchestra will travel to Doha, Qatar. There, the group will play a demanding program, including Verdi’s “Nabucco Overture” in addition to the Shostakovich, and more.  In order to prepare to the fullest, the orchestra has taken several public performance opportunities leading up to the international trip.  Earlier this month, the orchestra played the entire program at a free concert in a shopping mall in Metro Manila.

Throughout my time in the Philippines with Ang Misyon, I had the privilege of interviewing numerous people.  From the highest levels of program management, to the artistic director, to older students in the OFY, I had the opportunity to get to know the program on a variety of levels.  In one of my interviews, I met the principal violist of the orchestra named Vera Mei Cuevas.  She and her older sister have been involved in the program since it began in 2012.  Since they joined, Vera has excelled at her instrument and gone on to become a Scholar of the OFY. Scholars are older, more advanced students who work with smaller neighborhood programs across the Philippines to teach music to the future generation of the OFY.

During my stay, I had the opportunity to visit a neighborhood program in the town of Taytay,  about an hour away from the main rehearsal space at the Rockwell Business Center.  The students of Taytay rehearse weekly at the home of one of the orchestra students.  When I arrived at the home one Tuesday morning, over two dozen students and parents were crowded together in the living room.  The children, overflowing with excitement, put on a mini-concert for all their parents and me.  From the freshest of beginning violins, to senior students also in the OFY, a spirit of enthusiasm and collaboration was evident throughout all of their musical selections.

While my time in the Philippines was short, I witnessed more passion for music than I had ever anticipated.  At every site and at each rehearsal I attended, I was blown away by the talent of young musicians.  Each person I came in contact with, whether student, parent, teacher, or administrator, radiated a contagious joy toward the mission of El Sistema and Ang Misyon.

Be on the lookout in a couple of weeks to learn more about the last destination of my El Sistema adventure—New Zealand!

Author: Hannah Whitehouse, Northwestern University

Date: 29 September 2018


Por el mundo de El Sistema con Hannah, Parte Seis: Filipinas

Por Hannah Whitehouse, Northwestern University

Cada sábado, casi cien jóvenes de todas partes de Filipinas se reúnen para un día de hacer música con la Orquesta para la Juventud Filipina (OFY) en el Centro de Negocios Rockwell en Metro Manila. Aunque algunos estudiantes deben coger barcas en la mañana temprano para llegar a tiempo—a veces a las 5 a.m.—los músicos están preparados y atentos cuando llega el primer compás a las 10.

Mientras un músico ayuda a un compañero más joven con una melodía difícil en la flauta, tres más al otro lado del salón de ensamble grande ensayan un pasaje complicado en el violín. Los estudiantes van entrando, pocos a la vez—algunos dos horas antes del ensayo oficial—finalmente llenando todo el piso con una cacofonía de sonidos. Desde Shostakovich y Verdi a canciones pop filipinas, las melodías suenan por todos los pasillos y las salas del quinto piso. Clases grupales, talleres de fila, lenguaje musical, almuerzo, y por supuesto, orquesta, cubren el resto de la jornada de ocho horas, hasta que los estudiantes emprenden sus viajes largos de vuelta a casa.

Ang Misyon, un programa inspirado por El Sistema que ahora está en su séptimo año, se está expandiendo rápidamente. Se van aumentando los números de jóvenes músicos en el programa, y una orquesta aprendiz se ha desarrollado para estudiantes más jóvenes, como canal hacia la OFY. Muchos de esos cambios y desarrollos han sido implementados por Joshua dos Santos, director artístico que lleva casi un año con el programa. Joshua, un director de orquesta portugués-venezolano y discípulo del maestro José Antonio Abreu, es egresado de El Sistema Venezuela. Uno de los directores más versátiles de su generación, Joshua ha trabajado en colaboración con maestros en todas partes del mundo.

Desde su llegada, Joshua ha animado al ensemble a expandir sus límites – programando obras como la 12a Sinfonía de Shostakóvich. De hecho, la OFY será el primer ensemble en Filipinas de tocar la sinfonía. También se están aumentando rápidamente las oportunidades de presentarse para el ensemble. Este otoño, la orquesta entera viajará a Doha, Catar. Ahí, el grupo tocará un programa exigente, incluyendo la “Obertura Nabucco” de Verdi, además del Shostakóvich, y más. Para prepararse lo máximo posible, la orquesta ha tomado varias oportunidades de presentaciones públicas antes del viaje internacional. Hace poco la orquesta tocó el programa entero con un concierto gratuito en un centro comercial en Metro Manila.

A lo largo de mi tiempo en Filipinas con Ang Misyon, tuve el privilegio de entrevistar varias personas. Desde los niveles más altos de gestión del programa, al director artístico, a los estudiantes más grandes en la OFY, tuve la oportunidad de conocer el programa a varios niveles. En una de mis entrevistas, conocí la violista principal de la orquesta, llamada Vera Mei Cuevas. Ella y su hermana mayor han estado involucradas con el programa desde su inicio en 2012. Desde que se inscribieron, Vera ha sobresalido en su instrumento y se ha vuelto una Líder Académica de la OFY. Los Líderes Académicos son estudiantes mayores y más avanzados que trabajan con los programas de barrio más pequeños por toda Filipinas para enseñar música a la futura generación de la OFY.

Durante mi estadía, tuve la oportunidad de visitar un programa de barrio en el pueblo de Taytay, a aproximadamente una hora del espacio de ensayo principal en el Centro de Negocios Rockwell. Los estudiantes de Taytay ensayan una vez por semana en la casa de uno de los estudiantes de la orquesta. Cuando llegué a la casa un martes en la mañana, la sala de estar estaba repleta de casi treinta estudiantes y padres. Los niños, con una emoción desbordada, presentaron un mini-concierto para sus padres y para mi. Desde el violinista principiante más fresco hasta los estudiantes mayores que tocan también en la OFY, un espíritu de entusiasmo y colaboración era evidente durante todas sus selecciones musicales.

Aunque mi tiempo en Filipinas fue corto, presencié más pasión por la música que jamás había anticipado. En cada sitio, y en cada ensayo al cual asistí, me asombré por el talento de los jóvenes músicos. Cada persona que conocí, que fuera un estudiante, padre, profesor, o administrador, irradiaba una alegría contagiosa hacia la misión de El Sistema y Ang Misyon.

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